Emigrando a Canadá. Capítulo IV

NOTA: Para todos aquellos que os interese al final de la página he creado la categoría Emigrando a Canadá, ahí dentro se puede ver toda la historia desde el principio.

Buenas de nuevo. He dejado pasar el tiempo sin comentar nada de este tema para poder contar toda la historia más o menos del tirón. Así que allá vamos:

La última vez, lo habíamos dejado en el envío de todos los datos a la embajada, lo cual data del mes de octubre. Pues bien el 14 de diciembre recibimos la respuesta de la embajada. Por desgracia fue una negativa como un piano, de modo que por el momento me quedaba sin nada. Pero por lo menos a Ester sí que le habían dado su permiso así que algo es algo. Ahora la única opción es la que nunca hemos deseado. Nos la tenemos que jugar a la última carta ante el oficial de inmigración en el aeropuerto de Toronto. De modo que nuevamente a preparar todo el papeleo y procurar no volver a cometer el mismo error. El problema es que los motivos de esta negación no estaban del todo claros (apelaban a artículos de bla bla bla y según la ley no se cuantos etc). De modo que Ester se puso en contacto con el servicio de posdoc de la universidad de Edmonton, los cuales creían que los de inmigración no tenían claro si éramos pareja de hecho o estábamos haciendo trampas.

Tras conocer la noticia la maquinaria volvió a funcionar (la de Ester, la mía no, yo soy mucho más derrotista y solamente me apetecía quemar banderas Canadienses) y nos pusimos manos a la obra para obtener la documentación necesaria para demostrar que éramos pareja de hecho, lo cual creedme cuando os digo que no es nada fácil, pero gracias a la ayuda de gente desconocida hasta ese momento pudimos obtener los documentos.

Una vez que podíamos demostrar nuestra convivencia durante 2 años, nos damos cuenta a finales de diciembre que es posible que en el aeropuerto te pidan los antecedentes penales. Bien, para obtener esta documentación lo primero es desplazarse hasta A Coruña y hacerle una visitilla a la Gerencia Territorial. Una bonita oficina, muy céntrica, todo muy bien. Rellenas los papeles de turno, pagas las tasas en el banco, te tiras toda la mañana allí y cuando es tu turno el amigo funcionario nos comenta que puesto que Canadá no se encuentra dentro del convenio de La Haya pues que nos toca ir a hacer una visita a Madrid para que nos sellen el maldito folio asqueroso. Nos comenta que tenemos 3 opciones, ir al Ministerio de Asuntos Exteriores (necesaria cita previa, con lo cual inviable, no hay tiempo), ir al Consulado (está en París, así que jodido) o ir al Ministerio de Justicia (se antojaba lo más viable).

Volvemos con los nervios alterados en el coche y tomamos la decisión de partir esa misma noche a Madrid. Decidimos que me desplace hasta allí en tren pero los amigos de Renfe, ofertan un tren en la web inexistente (lo tuvimos que comprobar in  situ en la estación) de modo que solamente nos queda la opción del coche. Aquí empieza la peripecia:

Partimos de Lugo a las 5 de la madrugada, llegamos a Madrid en torno a las 9 de la mañana, para llegar a las 10 al Ministerio de Justicia. Cuando llega nuestro turno es lo que se conoce como un ¡¡ZAAAS  EN TODA LA BOCA!!! El  funcionario nos comenta que las opciones que nos comentó su amigo de A Coruña no son opciones, si no que son pasos necesarios para obtener mis antecedentes penales legalizados………………………………………………..

Emigrando a Canadá. Capítulo IV

Quiero matar a alguien, hacerlo sufrir, no hay palabras, nuestras caras son un poema, os lo podéis imaginar.

En fin, nos dice que el Ministerio de Asuntos Exteriores está dando las citas para el 15 de Enero (nuestro vuelo sale el 4) y que sin cita no nos dejan pasar. Así que con esas nos vamos del Ministerio de Justicia hacia el Ministerio de Asuntos Exteriores (me gustaría comentar que en este momento iba completamente hundido, no quería saber nada ni de Canadá ni de papeles ni de nada de nada). Pero parece ser que todos los cabrones tienen suerte, de modo que cuando llegamos allí el de seguridad nos pregunta si tenemos cita, respondemos que no y nos dice que sin cita no se puede pasar. Así que le explicamos la historia completita y poniendo cara de circunstancias dice algo así como “¿gallegos eh? macho que buena tierra, allí hice mi despedida de soltero. Por esta vez te voy a hacer el trapi porque sois muy buena gente”. ¡No me lo comí a besos de milagro!

Emigrando a Canadá. Capítulo IV

Una vez dentro, espero mi turno, me sellan el papelito y me dicen que tengo que ir al consulado, le digo  ¡¡eso está en París!! a lo cual me responde que es verdad que con ir a la embajada de Madrid me llega (cago en sus muertos por el susto que me ha dado la tipa). Al fin vamos a la embajada y nos dice una chica encantadora que no es necesario “esos son papeleos de los españoles” jajajajajaja. De este modo tenemos el certificado de antecedentes penales legalizado para poder traducirlo y poder presentarlo al oficial de inmigración.

De este modo obtuvimos un papel totalmente crucial como os contaré en la siguiente entrada que está se me ha quedado un poco larga y no quiero que os volváis taraos con tanta historieta.

Solamente comentar off record que esa noche llegué a Santiago y me encontré con un precioso maratón de fútbol sala en Esteiro que empezaba a las 00:00, dureza total.

 Sir Verdoso y señora

Emigrando a Canadá. Capítulo IV.

NOTA: Para todos aquellos que os interese al final de la página he creado la categoría Emigrando a Canadá, ahí dentro se puede ver toda la historia desde el principio.

Buenas de nuevo. He dejado pasar el tiempo sin comentar nada de este tema para poder contar toda la historia más o menos del tirón. Así que allá vamos:

La última vez, lo habíamos dejado en el envío de todos los datos a la embajada, lo cual data del mes de octubre. Pues bien el 14 de diciembre recibimos la respuesta de la embajada. Por desgracia fue una negativa como un piano, de modo que por el momento me quedaba sin nada. Pero por lo menos a Ester sí que le habían dado su permiso así que algo es algo. Ahora la única opción es la que nunca hemos deseado. Nos la tenemos que jugar a la última carta ante el oficial de inmigración en el aeropuerto de Toronto. De modo que nuevamente a preparar todo el papeleo y procurar no volver a cometer el mismo error. El problema es que los motivos de esta negación no estaban del todo claros (apelaban a artículos de bla bla bla y según la ley no se cuantos etc). De modo que Ester se puso en contacto con el servicio de posdoc de la universidad de Edmonton, los cuales creían que los de inmigración no tenían claro si éramos pareja de hecho o estábamos haciendo trampas.

Tras conocer la noticia la maquinaria volvió a funcionar (la de Ester, la mía no, yo soy mucho más derrotista y solamente me apetecía quemar banderas Canadienses) y nos pusimos manos a la obra para obtener la documentación necesaria para demostrar que éramos pareja de hecho, lo cual creedme cuando os digo que no es nada fácil, pero gracias a la ayuda de gente desconocida hasta ese momento pudimos obtener los documentos.

Una vez que podíamos demostrar nuestra convivencia durante 2 años, nos damos cuenta a finales de diciembre que es posible que en el aeropuerto te pidan los antecedentes penales. Bien, para obtener esta documentación lo primero es desplazarse hasta A Coruña y hacerle una visitilla a la Gerencia Territorial. Una bonita oficina, muy céntrica, todo muy bien. Rellenas los papeles de turno, pagas las tasas en el banco, te tiras toda la mañana allí y cuando es tu turno el amigo funcionario nos comenta que puesto que Canadá no se encuentra dentro del convenio de La Haya pues que nos toca ir a hacer una visita a Madrid para que nos sellen el maldito folio asqueroso. Nos comenta que tenemos 3 opciones, ir al Ministerio de Asuntos Exteriores (necesaria cita previa, con lo cual inviable, no hay tiempo), ir al Consulado (está en París, así que jodido) o ir al Ministerio de Justicia (se antojaba lo más viable).

Volvemos con los nervios alterados en el coche y tomamos la decisión de partir esa misma noche a Madrid. Decidimos que me desplace hasta allí en tren pero los amigos de Renfe, ofertan un tren en la web inexistente (lo tuvimos que comprobar in  situ en la estación) de modo que solamente nos queda la opción del coche. Aquí empieza la peripecia:

Partimos de Lugo a las 5 de la madrugada, llegamos a Madrid en torno a las 9 de la mañana, para llegar a las 10 al Ministerio de Justicia. Cuando llega nuestro turno es lo que se conoce como un ¡¡ZAAAS  EN TODA LA BOCA!!! El  funcionario nos comenta que las opciones que nos comentó su amigo de A Coruña no son opciones, si no que son pasos necesarios para obtener mis antecedentes penales legalizados………………………………………………..

Quiero matar a alguien, hacerlo sufrir, no hay palabras, nuestras caras son un poema, os lo podéis imaginar.

En fin, nos dice que el Ministerio de Asuntos Exteriores está dando las citas para el 15 de Enero (nuestro vuelo sale el 4) y que sin cita no nos dejan pasar. Así que con esas nos vamos del Ministerio de Justicia hacia el Ministerio de Asuntos Exteriores (me gustaría comentar que en este momento iba completamente hundido, no quería saber nada ni de Canadá ni de papeles ni de nada de nada). Pero parece ser que todos los cabrones tienen suerte, de modo que cuando llegamos allí el de seguridad nos pregunta si tenemos cita, respondemos que no y nos dice que sin cita no se puede pasar. Así que le explicamos la historia completita y poniendo cara de circunstancias dice algo así como “¿gallegos eh? macho que buena tierra, allí hice mi despedida de soltero. Por esta vez te voy a hacer el trapi porque sois muy buena gente”. ¡No me lo comí a besos de milagro!

Una vez dentro, espero mi turno, me sellan el papelito y me dicen que tengo que ir al consulado, le digo  ¡¡eso está en París!! a lo cual me responde que es verdad que con ir a la embajada de Madrid me llega (cago en sus muertos por el susto que me ha dado la tipa). Al fin vamos a la embajada y nos dice una chica encantadora que no es necesario “esos son papeleos de los españoles” jajajajajaja. De este modo tenemos el certificado de antecedentes penales legalizado para poder traducirlo y poder presentarlo al oficial de inmigración.

De este modo obtuvimos un papel totalmente crucial como os contaré en la siguiente entrada que está se me ha quedado un poco larga y no quiero que os volváis taraos con tanta historieta.

Solamente comentar off record que esa noche llegué a Santiago y me encontré con un precioso maratón de fútbol sala en Esteiro que empezaba a las 00:00, dureza total.