Seres impresionantes: Hormigas (familia Formicidae) II. Comunicación y organización social.

Ahora que ya sabemos algo acerca de como son estos animales, estamos preparados para comprender cómo se organizan y cómo se relacionan con su entorno. Las hormigas basan su comunicación en el olfato, sus órganos olfativos son las antenas, a través de ellas reconocen, además de los olores o rastros químicos de su entorno, un gran número de feromonas  producidas por sus congéneres y que les informan de lo que sucede a su alrededor de una forma clara y sencilla. Las feromonas(etimológicamente: llevar-estímulo) no son más que sustacias segregadas por un organismo que transmiten información a otros, en otras palabras mensajeros químicos.

Existen un gran número de feromonas en el reino animal que transmiten diferentes mensajes, pero sin duda las más variadas y refinadas son las producidas por los miembros de esta familia, probablemente debido a dos características de la biología de estos insectos: su compleja organización social y sus hábitos terrestres. Si bien es cierto que las feromonas no son exclusivas de animales sociales o terrestres, también es cierto que son extremadamente útiles para la comunicación en este tipo de organizaciones coloniales y verdaderamente eficaces en la vida terrestre, ya que permiten dejar rastros y no se disipan con tanta facilidad como en el medio aéreo. Quizás por eso las hormigas pueden producir multitud de feromonas en diferentes órganos como el recto, el esternón, la tibia posterior y diferentes glándulas (Dufour, venenosas, pigidiales y mandibulares).

 

 Según su función podemos hablar de distintos tipos de feromonas:

  •  Sexuales o de atracción , que atraen a machos al interior del hormiguero, o a hembras hacia los machos
  • De Dispersión, que se relacionan con mensajes de esparcimiento de la población, en busca de recursos o para la fundación de nuevas colonias
  • De Alarma, que advierten de un peligro, la reacción de respuesta es  variable según la feromona y la especie de la que se trate, un ejemplo de este tipo es la  desprendida cuando espachurramos una hormiga una hormiga muere, que atrae al resto hasta el cadaver
  •  De Superficie, que se encuentran en la superficie corporal de cada individuo y se transmiten por contacto directo o por trofalaxia
  • De Rastro, que marcan el camino a seguir hacia un lugar concreto como una fuente de alimento o una cámara de la colonia.

Incluso existen feromonas señuelo o trampa destinadas a confundir a los miembros de otras colonias o especies. Gracias este poderoso y complejo sistema de comunicación las hormigas pueden desarrollar sus colonias, aunque también se comunican a través de estímulos y respuestas visuales, táctiles y sonoros, aunque este tipo de comunicación es de menor relevancia en este grupo, hasta tal punto que no son raras las especies que no poseen ojos.

Su organización social es variable, recordemos que existen más de 10.000 especies descritas, pero podemos definir un patrón  de organización que explique la mayoría de los casos . Normalmente existe una reina, hembras fértiles (posibles futuras reinas ), hembras estériles (obreras)  y machos. La función de la o las reinas, las hembras fértiles y los machos es casi exclusivamente la de procrear. Las obreras se encargan de todas las demás tareas: cuidado de los huevos, larvas y pupas, defensa, obtención de alimentos, logística, etc. Según sea una u otra especie existirán unas castas de obreras u otras. Es fácil imaginar las distintas situaciones, desde una especie con una sola casta de obreras que asumen distintas funciones debido a las circunstancias (donde se encuentren en cada momento y los estímulos que reciban), hasta las colonias más complejas con diferentes castas, cada una dedicada una una tarea específica. En este último caso la determinación de la tarea de cada casta no es sólo circunstancial (que también), sino que algunas están destinadas a cumplir ciertos cometidos, como los soldados (normalmente machos estériles), más agresivos, más grandes, con fuertes mandíbulas o aguijón, claramente predestinados a tareas “militares”.  Estos casos de organizaciones muy complejas pueden entenderse mejor como un superorganismo,  que como la suma de organismos individuales trabajando cooperativamente. No hay nadie al mando, nadie piensa en las estrategias a seguir, nadie decide cuando trasladar la colonia o defenderla, es el conjunto quien toma las decisiones; igual que todas nuestras neuronas sólo reciben y transmiten mensajes sencillos y es, nuestro cerebro el que toma las decisiones. Es la comunicación entre ellas la fuente  de toda la organización, los individuos sólo interpretan estímulos y responden a ellos, de manera totalmente “automática”. En el siguiente vídeo nos lo explican muy bien.

Ciertas especies del género Camponotus poseen un mecanismo de defensa suicida, cuando perciben que están a punto de perder una pelea contra un agresor, rompen su exoesqueleto y  liberan todo el veneno y ácidos segregados por dos grandes glándulas  destinadas a ello. El resultado es, obviamente, la muerte de la hormiga y normalmente la muerte o por lo menos la huida del agresor.

Hormiga del género Campanotus aplicando su sistema de defensa suicida contra una hormiga de otra especie.

Más en próximos episodios.

Sir Cremoso

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